sábado 19 de junio de 2010

Josep Quetglas y los maestros


En la Escuela tienes a los mejores profesores.  Cualquiera puede ir a escucharlos, no importa curso ni horario.  No pasan lista. Se sabe inmediatamente que son los mejores, porque siempre están ahí cuando los necesitas –apenas llegas y ya están a punto de empezar, sin faltar ningún día, sin nunca llegar tarde-.  Porque hablan a tú nivel –no son de esos que esconden su inseguridad tras un lenguaje oscuro.  Y porque, como más sabes, más te dicen.  Nunca se cansan de dar clase, no envejecen, no tienen la cabeza puesta en su despacho o en el escalafón.  No conspiran entre ellos.  Sólo viven para enseñarte arquitectura.    ¿Qué de cuál Escuela estoy hablando? De la tuya. ¿Qué quienes son esos rara avis? No, no son ninguna minoría, son, al contrario, la mayoría de tus profesores.  ¿Quieres nombres? ¿El curso acaba y aun no te has apuntado sus nombres en el horario? Son Le Corbusier, Aalto, Siza, Wright, Mies, Loos, Ruskin, Hejduk, Smithson…  Esa es la gente que da clase en tú Escuela.  ¿No lo sabías? Sí: te están esperando en la biblioteca para darte clases particulares. Cada día, al llegar a la Escuela, decídete: ¿Con quién voy hoy a clase, con Aalto o con el de Urbanismo, el de Proyectos, el de Historia…?Escoge.  Deserta las aulas.  No vayas a clase.  Que queden vacías.  Ve a la biblioteca –ellos te esperan.     Josep Quetglas

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